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Tus heces dan mucha más información sobre tu salud de lo que piensas.

Para muchas personas, los componentes del sistema digestivo funcionan como un reloj suizo. La ingesta y digestión de los alimentos es un proceso fácil que se produce sin altibajos y acaba con la expulsión de desechos de aspecto sano. Para ellas, todas estas interacciones y acontecimientos pasan desapercibidos. Sin embargo, para muchas otras personas el proceso dista de ser fácil.

 

Una cuestión que afecta a millones

Somos muchos los que sufrimos de desarreglos en el proceso digestivo, desde acidez de estómago pasando por el dolor de tripa y los desarreglos en la evacuación. Según la Organización Mundial de la Gastroenterología, una tercera parte de la población tiene algún problema de este tipo.

Muchas veces es el dolor, la hinchazón, la sensación de quemazón o la incomodida que sentimos después de comer los que indican que algo no funciona. Pero a menudo, las primeras en darnos la voz de alarma y hacernos saber que algo no va bien son las heces, que hacen su aparición al final del trayecto.

Demasiado rápido, demasiado lento

Ya hemos visto que los movimientos intestinales son esenciales para que los alimentos que ingerimos prosigan su paso por el sistema digestivo, pero los tiempos de este tránsito a veces se alteran. Cuando este sucede, nuestras evacuaciones cambian de ritmo y sufrimos de diarrea o estreñimiento. 

La diarrea, que en términos médicos equivale a ir al baño al menos 3 veces al día, nos indica que las heces pasan demasiado rápido por el intestino grueso. Por el contrario, el estreñimiento, que ocurre cuando vamos al baño 3 veces o menos a la semana, nos avisa de que las cosas dentro de nuestro aparato digestivo se suceden demasiado despacio. 

Buscando las palabras justas

A pesar de la capacidad que tienen las heces de avisarnos sobre el estado de salud de nuestro intestino, realmente se trata de un tema del que evitamos hablar, incluso con nuestro médico. Resulta curiosa  nuestra reticencia, porque otras culturas y medicinas tradicionales le dedican mucha atención a los movimientos intestinales a la hora de diagnosticar una enfermedad. 

Parte del problema es que no tenemos el vocabulario necesario para hablar de las heces. Las buenas noticias son que hay un método estándar muy visual y fácil de entender que nos puede ayudar a comunicarnos mejor cuando tengamos un problema con nuestra salud intestinal: la escala de Bristol, que veremos en otro post. 

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Si crees que lo que causa los cambios en tus deposiciones es una intolerancia o sensibilidad alimentaria, ALVUM Intolerancias puede ayudarte.

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