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La microbiota, formada por los distintos tipos de microorganismos que viven dentro de nuestro cuerpo juega un papel esencial para nuestra salud.

Las tecnologías desarrolladas en los 15 años nos han permitido entender que hay literalmente billones de bacterias y otros microorganismos que viven en nuestros cuerpos, colonizando nuestra piel, intestinos y todos los rincones que puedas imaginarte. Algunos de estos organismos pueden ser dañinos, pero otros tienen efectos beneficiosos para nuestra salud.

¿Y el microbioma?

Aunque el útero es estéril, a partir del momento de nuestro nacimiento nos colonizan multitud de organismos. La microbiota es el conjunto de cientos de billones de microorganismos que viven en nuestros cuerpos, como bacterias, hongos y virus. Existen en nuestro cuerpo en una proporción de diez células de nuestra microbiota por cada célula humana.

Por su parte, cada una de estas células microbianas que residen en nuestro cuerpo posee un código genético propio. El conjunto de estos códigos genéticos se denomina microbioma. El microbioma es único para cada persona y no hay dos iguales, como las huellas dactilares.

La microbiota en nuestro cuerpo

La segunda cosa sorprendente es que hay grandes diferencias en la microbiota, pero no solo entre los individuos, sino dentro de ella misma. Las comunidades bacterianas en la boca son muy distintas a las de la piel o a las que habitan en el intestino o tracto gastrointestinal.

Es decir, diferentes comunidades microbianas habitan distintas partes de nuestros cuerpos. Según dónde se encuentren, tienen unas u otras características. Aquí nos centraremos en la microbiota intestinal, la comunidad de microorganismos que reside en nuestro sistema gastrointestinal.

El papel de la microbiota intestinal

La microbiota intestinal nos ayuda a digerir los alimentos. Más concretamente, nos ayuda a romper los alimentos como las grasas dietéticas, proteínas o carbohidratos y a absorber esos nutrientes importantes. También tiene un papel importante a la hora de asegurar el funcionamiento del sistema inmunológico normal, ayudando a mantener a raya a nuestras bacterias patógenas y haciendo así que no enfermemos.

Sin embargo, las últimas investigaciones sugieren que la importancia de la microbiota va mucho más allá de lo que se pensaba hasta hace relativamente poco. Por ejemplo, algunos estudios con ratones libres de gérmenes, criados en condiciones especiales para que no sean colonizados por ninguna bacteria y estériles a todos los efectos, sugieren que la microbiota determina cómo aprovechamos los nutrientes de nuestra comida.

Concretamente, en un estudio con ratones libres de gérmenes, se les administraron muestras de heces de parejas de gemelos humanos en las que un miembro era obeso y el otro tenía un peso normal. Los ratones que comieron las heces del gemelo obeso ganaron mucho más peso que los que comieron las heces del gemelo normal.

La conclusión de momento es que la obesidad puede estar relacionada con la microbiota y resultar transmisible entre seres vivos. Esta idea es un cambio respecto a lo que se nos viene diciendo desde hace décadas. En definitiva, contar calorías no lo es todo, ni mucho menos.

Imagen de Photo by Landon Arnold en Unsplash.