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La disbiosis intestinal es un desequilibrio de la microbiota intestinal que desencadena múltiples problemas digestivos.

Las causas de la disbiosis intestinal son muchas, pero el uso generalizado de los antibióticos figura entre las más importantes. Por ello, es importante proteger la microbiota y no consumir antibióticos por nuestra cuenta.

Su impacto sobre la calidad de vida

Las consecuencias negativas de la disbiosis intestinal se van notando con el paso de los años. Esto es debido a que la disbiosis intestinal no sólo debilita nuestra salud, sino que también acelera nuestro envejecimiento.

Cuando el intestino se inflama no absorbe adecuadamente los nutrientes en el sistema digestivo. Entonces se da una situación de fatiga general e hinchazón abdominal. Esto puede producir alergias alimentarias y nuevos síntomas con afectación de órganos a distancia (artritis, fibromialgia…).

Los déficits en nutrientes

Las deficiencias en nutrientes consecuencia de una disbiosis pueden causar otros síntomas. Por ejemplo, pueden darse espasmos musculares debido a un déficit de magnesio. También, un aumento del colesterol debido a un déficit de cobre, o desórdenes emocionales por una falta de lito.

Por otra parte, las fugas de toxinas a través de la pared intestinal debido a la hinchazón sobrecargan el hígado. En consecuencia, se disminuye la capacidad depuradora de nuestro sistema digestivo y la tolerancia a las sustancias químicas cotidianas.

Cómo evitar la disbiosis intestinal

La mejor acción que podemos tomar es prevenirla. Hay que evitar los antibióticos a menos que sean imprescindibles. También podemos proteger nuestra microbiota mediante la ingesta de alimentos fermentados o ricos en fibra y evitando los procesados y los conservantes.

Mejorando un poco tu dieta y con un pequeño esfuerzo, es fácil cuidar tu microbiota intestinal para evitar la disbiosis.

Imagen de Ronit Shaked para Unsplash.