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¿Sabías que comer por la noche puede perjudicar nuestro descanso?

Aunque no hay datos exactos, parece ser que comer por la noche es uno de los factores que influyen en las funciones del día a día de nuestro cuerpo, como regular la temperatura corporal, la capacidad de absorción o de digestión

De hecho, varios estudios han demostrado que comer en exceso a altas horas de la noche hace que nuestro cuerpo acumule la comida en forma de grasa y, por lo tanto, que sea más fácil ganar peso.

La importancia de cenar bien

Una cena equilibrada, a una hora razonable, ha demostrado aportar muchos beneficios en cuanto a regulación de peso y a nivel de salud en general. Es muy importante no saltarse nunca la cena, y hacerlo unas horas antes de acostarnos.

En general, se recomienda distribuir bien las comidas a lo largo del día. Nuestro cuerpo nos pide esa rutina para poder anticipar qué recursos y energía vamos a necesitar y a qué horas los necesitaremos. Si no lo haces, es fácil caer en el vicio de arrasar la nevera al llegar a casa.

¿Por qué comemos mal por la noche?

Muchos de nosotros cenamos copiosamente y de cualquier manera al final del día. Si lo haces porque te sientes muy hambriento, puede que no estés distribuyendo bien las comidas durante el día. Intenta equilibrar la ingesta de alimentos durante el día.

Los factores externos también tienen parte de la culpa. El estrés, la ansiedad, la soledad o el cansancio pueden provocar que comamos más de lo debido. De hecho, pueden hacernos ingerir hasta un tercio de las calorías diarias totales… ¡Solo por la noche!

Las alteraciones del sueño y nuestro apetito

Dormir poco y mal por la noche puede hacer que comamos más al día siguiente. De hecho, el insomnio se ha asociado con un incremento de la grelina, la hormona que regula el apetito. En consecuencia, consumimos más calorías.

Al mismo tiempo, tener unos niveles altos de grelina puede asociarse con un descanso deficiente. Ello, a la vez, provoca una mayor ingesta de alimentos, como en un pez que se muerde la cola. Sin embargo, existen soluciones que pueden ayudarte.

Alimentos a evitar

Para descansar mejor por la noche, no cenes alimentos picantes. Muchos llevan pimientos picantes, que contienen capsicina. La capsicina puede resultar irritante y provocar indigestión, por lo que mejor evitarla.

También identifica los alimentos “desencadenantes” para ti. Los alimento “desencadenantes” son aquellos que nos resultan tan apetecibles que nos cuesta parar de comerlos. Algunos ejemplos son alimentos procesados como los dulces, las patatas fritas o el chocolate. Evítalos, sobre todo por la noche.

Finalmente, prueba a practicar el “mindful eating”. Te ayudará a comer más lentamente y a digerir mejor los alimentos. Encontrarás un audio de “mindful eating” en la app B.Energy by ALVUM.

La cena ideal

Para dormir bien, lo ideal es una cena equilibrada y no muy abundante. Prueba con un par de tostadas integrales con un huevo hervido troceado o con aguacate. Si sufres de digestiones pesadas, come el huevo sin yema.

Otra opción sería un plátano con crema de cacahuete. Muy importante: escoge una crema que no contenga grasas hidrogenadas. Lee la etiqueta con atención cuando compres este tipo de producto. ¡Prioriza siempre la calidad a la cantidad!

También puedes optar por comer un puñado de frutos secos. Siempre son una buena elección pues tienen un aporte importante de nutrientes tales como proteínas, grasas de las buenas y fibra.

Elige la que más te guste o alternarlas, te recomendamos que las pruebes todas y encuentres la que te sacie y te permita descansar como un ángel.

Imagen de Latrach Med Jamil para Unsplash