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Los alimentos procesados han sufrido algún tipo de manipulación en su elaboración.

Hay distintos tipos de alimentos procesados en función del grado de manipulación al que han sido sometidos. Las variaciones son muchas, desde los envasados o congelados, sin ningún otro tratamiento, hasta las comidas preparadas listas para calentar. Aquí te las explicamos con más detalle.

Los alimentos procesados simples

En este primer grupo de alimentos procesados entran los que han sido preparados para facilitar su consumo. Es el caso de los frutos secos sin cáscara (nueces, almendras, avellanas…). También de hortalizas o verduras listas para consumir o preparar (lechugas lavadas y cortadas en bolsa), sin ingredientes añadidos de ningún tipo. Asegúrate de consultar la etiqueta para comprobar que este sea el caso.

Asimismo, se consideran de este grupo los alimentos sometidos a algún tipo de tratamiento o proceso. Por ejemplo, aquí también entran los congelados, las conservas o los alimentos ya cocinados en lata. Los alimentos de este grupo, aunque sean procesados, no son dañinos para nuestro organismo, siempre que no lleven aditivos.

Los alimentos procesados complejos

En este grupo de alimentos encontramos los que incorporan ciertos añadidos que alteran sus propiedades con el fin de potenciar su sabor o apariencia. Los ingredientes más utilizados suelen ser edulcorantes, colorantes, conservantes y potenciadores del sabor.

Aquí también están los productos altamente procesados, conocidos como ultraprocesados. Entre ellos se cuentan las galletas, los dulces, las patatas fritas, los cereales de desayuno, los embutidos, las pizzas congeladas y los platos preparados para microondas.

Las diferencias entre los alimentos procesados y los alimentos frescos

Los alimentos procesados son muy diferentes de los que preparamos en casa desde cero. Al pasar de ser un producto fresco y natural a uno procesado, los alimentos cambian su composición nutricional. Esto se traduce en pérdidas de fibra dietética, contenido acuoso, minerales y vitaminas.

Asimismo, los alimentos altamente procesados suelen llevar azúcar y grasas añadidas para hacerlos más sabrosos. En consecuencia, además de añadir un extra de calorías a nuestra dieta, aparecen picos de azúcar en sangre después de su ingesta. El alto contenido en grasas también favorece la aparición de algunos problemas, como el acné, pero hay muchos más.

Problemas asociados con los alimentos procesados

Habitualmente a los procesados se les añade sal. Esto significa que los alimentos en su estado natural aportan mucho menos sodio y más potasio que su versión procesada. Sin embargo, el sodio es un mineral que en exceso puede deteriorar nuestro organismo. Por ello, mantener el equilibrio entre el sodio y el potasio en la dieta es un factor clave para tener la presión arterial bajo control.

Un exceso de alimentos procesados en nuestra dieta puede también resultar en patologías diversas. Algunos problemas de salud relacionados con los procesados son la depresión, los problemas respiratorios, el aumento de la presión arterial, las dificultades con la regulación del peso corporal, el aumento del colesterol o los daños dentales.

Lo que te aconsejamos

Es mejor no basar nuestra alimentación en productos procesados. Si de vez en cuando echas mano de ellos para preparar algún plato rápido o los comes puntualmente, no te preocupes. No tendrán un impacto negativo sobre la salud general del organismo, pero conviene no abusar de ellos.

En su lugar, anímate a cocinar con alimentos frescos. La calidad de tus comidas y su aporte nutricional aumentarán exponencialmente y disminuirán los componentes que afectan de forma negativa a tu salud. ¡Notarás los beneficios!

 

Imagen de Bernard Hermant para Unsplash.