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¿Sufres de cansancio permanente? Puede que tu intestino esté relacionado con tu falta de energía. 

Con el tipo de vida que llevamos en nuestra sociedad, no sorprende que muchas personas se quejen de cansancio. Lo cierto es que nuestra dieta y estilo de vida tienen un impacto muy profundo sobre nuestros niveles de energía, pero muchas veces no somos conscientes de ello. 

El cansancio y nuestra dieta

A lo largo de nuestra vida consumimos entre 30 y 50 toneladas de comida, aunque no toda es tolerada igual por nuestro cuerpo. Si la mayoría de estas 50 toneladas son alimentos ricos en fibra, nutrientes y antioxidantes, seguramente nos sentiremos llenos de energía. 

Sin embargo, si ingerimos comida ultraprocesada en exceso sobrecargamos nuestro sistema digestivo. Este tipo de dieta trastorna el funcionamiento de nuestro cuerpo y genera inflamación, además de generarnos cansancio. A largo plazo, podemos desarrollar problemas intestinales e intolerancias y alergias alimentarias.  

La disbiosis y el cansancio

Los millones de bacterias que viven en nuestro intestino, es decir, nuestra microbiota intestinal, pertenecen a distintas familias. Para que nuestro intestino esté sano es imprescindible que éstas estén en equilibrio. Cuando se da esta circunstancia, hablamos de un estado de simbiosis. 

La disbiosis intestinal aparece cuando se rompe esta armonía, y el cansancio es uno de los primeros síntomas. Otros síntomas incluyen la aparición de problemas como el colon irritable; problemas dermatológicos como el acné o el eczema, el mal aliento; la gingivitis; problemas de cándidas; reflujo; y resfriados e infecciones frecuentes.

Estrategias para ganar energía  

Si el cansancio te está dificultando la vida, acude a un médico para que pueda diagnosticar tu problema. En paralelo, prueba a cambiar tu estilo de vida. Evita el sedentarismo e incorpora pequeñas sesiones de ejercicio físico moderado, como pasear, a tu rutina. El estrés también afecta nuestro bienestar intestinal, por lo que adopta actividades que lo reduzcan como el yoga o la meditación.   

Finalmente, modifica tu dieta. Come más frutas y verduras, a ser posible ecológicas. disminuye tu consumo de alimentos procesados y carne, así como de alcohol y cafeína. Asegúrate de ingerir suficiente fibra y evita el azúcar y los edulcorantes artificiales. En definitiva, sienta las bases de una dieta sana

¿Sospechas que tienes una intolerancia alimentaria?
ALVUM Intolerancias puede ayudarte.

Imagen de Nik Shuliahin en Unsplash.