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Ya te hemos contado qué son las dietas FODMAP y qué alimentos entran dentro de la denominación de FODMAPs. Aquí te explicamos qué recomiendan médicos y nutricionistas a la hora de llevar a cabo una dieta de este tipo.

En una dieta FODMAP, se eliminan de la dieta los alimentos con niveles altos de FODMAP durante un período de 6 a 8 semanas. Al cabo de este tiempo, se reintroducen gradualmente los alimentos afectados de forma progresiva para identificar qué nivel se tolera sin que se presenten los síntomas indeseados.

La necesidad de la personalización

Una dieta FODMAP parte de la premisa que cada uno de nosotros tiene un límite personal de tolerancia a los FODMAPs. Este límite se refiere al conjunto de FODMAPs consumidos, independientemente del tipo. También hay que destacar que no todos somos sensibles a los mismos FODMAPs.

De ahí la necesidad de que cualquier dieta FODMAP se ajuste a las especificidades del individuo. Por ejemplo, una persona con problemas de motilidad intestinal puede ser más sensible al consumo de FODMAPs que alguien con un sistema digestivo sano.

La importancia de la supervisión

Es esencial que una dieta FODMAP se haga siempre bajo el control de un nutricionista, dietista o médico especializado. Esto es porque este tipo de dieta no es sostenible a largo plazo y existe el riesgo de que se presenten carencias nutricionales.

También hay que recordar que las dietas FODMAP están diseñadas para ser un alivio temporal. Es necesario ir reintroduciendo los alimentos excluidos. Esto debe hacerse de forma sistemática, de forma conjunta con la supervisión de la evolución de los síntomas. De ahí la necesidad de contar con la opinión de los expertos.

Un área en evolución

Por último, hay que tener en cuenta que la investigación en el campo de los FODMAPs está en constante desarrollo. Por esta razón, es posible encontrar distintos tipos de tablas sobre FODMAPs. Lo que está claro es que ciertas personas pueden beneficiarse mucho de una dieta FODMAP realizada correctamente.

Al seguir una dieta FODMAP, mantener un diario de comidas puede resultar muy útil. También leer las etiquetas de la comida, sobretodo de los alimentos procesados o con conservantes. Pero quizás lo más importante sea la auto-observación. Una dieta FODMAP no deja de ser un viaje de autoconocimiento.

Para el resto de nosotros, esta quizás sea la lección más importante del universo FODMAP. Todos somos diferentes. Conocernos mejor y saber lo que comemos nos ayudará a optimizar nuestra salud, independientemente de si tenemos o no problemas intestinales serios que requieran este tipo de tratamiento.

En cualquier caso, si sospechamos que tenemos colon irritable, es muy importante hablar con un médico. Primero habrá que confirmar que no hay otras causas subyacentes a los síntomas, como la enfermedad celíaca u otras. Si se confirma el diagnóstico de colon irritable, una dieta baja en FODMAPs supervisada por un dietista o nutricionista puede ayudar.

Finalmente, si sospechas que tienes una intolerancia alimentaria, el programa ALVUM Intolerancias puede ayudarte.

Imagen de Scott Webb en Unsplash.