Blog ALVUM

La fibra forma parte estructural de las plantas y es esencial para nuestra salud.

La encontrarás en todos los alimentos derivados de los productos vegetales, como pueden ser las verduras, las frutas, las legumbres y los cereales. Hoy introducimos la fibra y hablamos de los cereales.

Los beneficios de la fibra

La fibra no nos aporta nutrientes porque no la podemos digerir. Sin embargo, desempeña funciones relacionadas con el funcionamiento de nuestro sistema digestivo sumamente importantes como estimular los movimientos intestinales para asegurar un buen tránsito. La fibra también puede ayudar a reducir el azúcar en sangre, bajar el colesterol y hasta prevenir el cáncer de colon y evitar las hemorroides.

Los granos enteros son ricos en fibra. También contienen almidón resistente, otro compuesto potencialmente saludable. Según los estudios, el almidón resistente ayuda a prevenir el cáncer, controlar el azúcar en la sangre y promover el crecimiento de bacterias saludables en el intestino.

La fibra y los cereales procesados

Muchos cereales de los que consumimos están procesados. A menudo, el objetivo es darle una vida útil más larga al cereal mediante la eliminación de las grasas de la capa externa del grano, que pueden enranciarse. Sin embargo, algunas técnicas de procesamiento pueden degradar los antioxidantes naturales y reducir el contenido de fibra.

Algunas personas también absorben los azúcares de los cereales procesados ​​más rápidamente de lo que lo hacen los de granos enteros intactos. Esto provoca picos de azúcar en la sangre, que pueden aumentar el hambre, llevar a comer en exceso y aumentar el riesgo de enfermedades relacionadas con la resistencia a la insulina, como la diabetes y enfermedades del corazón.

Los antinutrientes

Otra cosa que es importante saber es que los granos enteros también contienen antinutrientes. Los antinutrientes son unos activos que interfieren en nuestra digestión e inhiben nuestra absorción de minerales.

Por suerte, desde hace siglos los humanos tenemos dos grandes aliados para desactivar los antinutrientes: el remojo y la germinación de los granos. El gesto de añadir levadura al pan (y dejarla fermentar) también puede ayudar a romper estos antinutrientes.

La importancia de la variedad

En general, nuestras dietas muestran un consumo excesivo de trigo. El problema con este alimento es que contiene un hidrato, la amilopectina A, que se convierte más fácilmente al azúcar en la sangre que casi cualquier otro carbohidrato.

Así, dos rebanadas de pan hecho con harina de trigo integral aumentan el azúcar en la sangre más que seis cucharaditas de azúcar de mesa. Por ello, te recomendamos que añadas a tu dieta otros cereales como el centeno, la avena o la quinoa. ¡Encuentra lo que te funciona para tener una alimentación sana!

Imagen de Wesual Click en Unsplash.