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Todos sabemos que consumir frutas y verduras cada día es importante para nuestra salud.

De hecho, las frutas y verduras tienen un papel muy importante en la tradición mediterránea. Típicamente se come fruta en el desayuno, ensalada en la comida y la cena, un postre de fruta en una de estas dos comidas y un plato de verdura hervida unas cinco veces a la semana.

¿Pero qué frutas y verduras son las mejores para nuestro organismo? ¿Qué hay que tener en cuenta para maximizar los beneficios que nos aportan los vegetales? Te lo explicamos en esta serie de artículos.

Frutas y verduras: mejor europeas

A la hora de escoger fruta y verdura, infórmate sobre el lugar y modo de producción. Siempre que puedas, compra vegetales de producción europea. La Unión Europea ha prohibido el uso de productos agroquímicos que no hayan demostrado ser totalmente inocuos. Sin embargo, muchos de ellos se siguen aplicando en el resto del mundo.

Por ejemplo, se ha demostrado que los fungicidas empleados contra la pudrición de frutas y verduras inhiben el trabajo de las levaduras en el intestino. Por ello, para comer con tranquilidad, escoge productos de la UE.

Come productos de temporada

Las frutas y verduras de temporada, además de tener mejor sabor y resultar más económicas, son mejores para tu organismo. Esto se debe a que los vegetales que consumimos fuera de su temporada natural proceden de cultivos forzados en invernaderos o bien del hemisferio sur. En ambos casos, estos cultivos previsiblemente han recibido más tratamientos fitosanitarios que los cultivos de temporada Europeos.

Por otra parte, es cierto que muchas frutas y hortalizas pueden conservarse en cámaras frigoríficas durante algunos meses. Sin embargo, cuanto más alejado esté el consumo de su temporada natural, más días de cámara acumulará la fruta. Ello resulta en la inevitable degradación de algunos de sus componentes más nutritivos, como las vitaminas o algunos antioxidantes.

Escoge la fibra que más te convenga

Es importante que las frutas y verduras que optes por consumir sean ricas en el tipo de fibra que le va mejor a tu cuerpo. Podemos agrupar las fibras vegetales presentes en frutas y verduras en dos grandes grupos: las solubles y las no solubles.

La fibra no soluble transita nuestro intestino casi sin degradarse, como las pepitas de uva y la piel del tomate. La fibra soluble llega al intestino grueso casi sin digerir, pero allí levaduras y bacterias la degradan, alimentándose ellas y produciendo vitaminas y otros nutrientes que se absorben en el intestino grueso.

Según tu salud digestiva, te interesará consumir más o menos de cada tipo de fibra. La fibra no soluble ayuda a la motilidad intestinal y es recomendable en casos de estreñimiento para ayudar a evacuar. Por su parte, los alimentos ricos en fibra soluble como las manzanas, el arroz, el plátano y el membrillo se recomiendan en casos de diarrea.

¿Qué pasa si las frutas y verduras no son frescas?

En el caso de frutas y verduras congeladas o en conserva, procura que sean de producción europea por las razones ya expuestas. Lee también las etiquetas y asegúrate que no contengan conservantes, colorantes o potenciadores del sabor. Acuérdate también que los ingredientes de un producto envasado figuran en la etiqueta por orden de cantidad. Si el azúcar aparece antes que la fruta, el producto tiene más azúcar que fruta.

El congelado ideal tendría que estar compuesto de las hortalizas y en todo caso sal, sin nada más. En el caso de las conservas, procura que las verduras vengan como mucho con sal. Las frutas, según sean en almíbar o en aguardiente, mejor si limitan sus ingredientes a fruta y azúcar o fruta y aguardiente.

Los conservantes con azufre, los sulfitos (E-220, E-221, E-222, E-223, E-224, E-226, E-227 y E-228), aparecen en muchísimas conservas vegetales. Están para evitar la aparición de bacterias acéticas, pero en el ambiente del intestino delgado favorecen a las bacterias anaeróbicas sulfito-reductoras, responsables de flatulencias, dolores de vientre y malabsorción.

Finalmente, existen intolerancias alimentarias a ciertas frutas y verduras. Las solanáceas en particular pueden provocar reacciones a las personas sensibles a ellas. Si crees que es tu caso, ALVUM Intolerancias puede ayudarte.

Sigue leyendo los otros artículos en esta serie para descubrir los beneficios de zumos, legumbres, cereales y frutos secos, entre otros.

Imagen de Anna Pelzer en Unsplash.