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¿Sabías que las grasas afectan de modo diferente a hombres y mujeres?

Las grasas son un componente básico de una alimentación sana. Es bien sabido que se recomienda optar siempre por grasas saludables. Algunos ejemplos de grasas saludables son el aceite de oliva virgen extra, las carnes magras, los frutos secos o las semillas.

Sin embargo, lo que quizás desconozcas es que las grasas afectan más a un sexo que a otro. Esto han demostrado dos estudios recientes realizado por investigadores de Estados Unidos y Reino Unido, ambos centrado en las células T o Treg.

Hombres, mujeres y células T

Las células T o Treg tienen varias funciones en nuestro cuerpo. La primera consiste en ayudar a bajar la presión arterial alta, actuando como reguladoras de la misma.

Un estudio de la universidad Augusta en EEUU ha descubierto que al ingerir grasas las mujeres experimentan un aumento de la células reguladoras T o Treg. En cambio, en el caso de los hombres, estas mismas células se reducen con una idéntica ingesta.

Esto lleva a que en el sexo masculino la tensión arterial no se regule sino que aumente. En consecuencia, los hombres tienen un mayor riesgo de padecer de enfermedades cardiovasculares debido a la ingesta abundante de grasas. Sin embargo, esto no es todo.

Las células T y la metabolización del azúcar

Además de afectar nuestra presión arterial, las células T o Treg contribuyen a metabolizar el azúcar en nuestro cuerpo. Lo hacen ayudándonos a fabricar insulina en la medida exacta para bajar el nivel de azúcar en sangre.

Un estudio de la universidad Moores de Liverpool, Reino Unido, comparó el efecto de las dietas altas en ácidos grasos del tipo Omega-6 en hombres y mujeres. La investigación descubrió que dichas grasas empeoran en un 14% de promedio la capacidad de los hombres de metabolizar el azúcar.

Es decir, que a la larga, el consumo de grasas puede hacer que los hombres sean más susceptibles que las mujeres a desarrollar la diabetes de tipo 2.

Lo mejor, el equilibrio

Ya has visto que son dos las investigaciones que apuntan que las mujeres asimilan mejor las grasas que los hombres. En otras palabras, el daño provocado por el consumo de grasas sería peor en hombres que en mujeres.

Sin embargo, sea cual sea tu sexo, te recomendamos que vayas con cuidado con lo que comes. Dentro de lo posible, evita los alimentos con alto contenido en grasas “malas”, como son las grasas saturadas, hidrogenadas y trans de carnes, quesos, mantecas, margarinas y alimentos procesados.

En su lugar, opta por productos como el aceite de oliva virgen extra, las nueces o pescados como el salmón o la caballa, ricos en ácidos grasos Omega 3. Recuerda que son los hábitos del día a día los que marcan la diferencia en nuestra salud a largo plazo. ¡o sea que ya sabes lo que te toca!

Imagen de Raoul Croes en Unsplash.