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Si sospechas que tienes una intolerancia, quizás te hayas planteado hacerte pruebas diagnósticas.

Existen distintas pruebas diagnósticas que prometen ayudarnos a identificar los alimentos que no toleramos bien. Lo cierto es que los cuadros clínicos de intolerancias y alergias alimentarias han estado aumentando estos últimos años. Sin embargo, hay todavía mucha confusión alrededor de las alergias y las intolerancias alimentarias.

Por esto, hoy te explicamos las distinas pruebas diagnósticas disponibles para detectar intolerancias alimentarias. Como siempre recuerda que si sufres síntomas severos y recurrentes, como diarrea, dolores abdominales, reflujos gástricos y demás, es vital que busques la ayuda de un profesional.

Tests de intolerancia a la lactosa y fructosa/sorbitol

Las pruebas diagnósticas de aire espirado o aliento son capaces de detectar la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a la fructosa y al sorbitol. Se trata de un método bastante útil y bien aceptado por los usuarios, puesto que no es una prueba invasiva.

El test consiste en medir el nivel de hidrógeno en el aire que exhala la persona que se somete a la prueba. Lo único que tiene que hacer el usuario es respirar dentro de un recipiente después de haber tomado un tipo de azúcar según el tipo de intolerancia que se quiera descartar (lactosa, fructosa, xilosa…). Los resultados se obtienen al cabo de entre dos semanas y un mes.

Los tests funcionan de la siguiente manera: normalmente, hay muy poco hidrógeno en la respiración. Sin embargo, si el cuerpo tiene problemas para descomponer y absorber la lactosa, los niveles de hidrógeno en el aliento aumentan. Estas pruebas diagnósticas miden este incremento.

Otro tipo de prueba para detectar la intolerancia a la lactosa y fructosa/sorbitol es un análisis de sangre. Se extraen muestras de sangre antes y después de ingerir líquidos que contienen lactosa o fructosa, según la intolerancia que se quiera descartar. A partir de ahí se analizan los resultados. Este tipo de pruebas diagnósticas resulta efectivo pero es menos habitual.

El prick test y la determinación sérica de anticuerpos IgE

El prick test consiste en la inserción de un líquido en la piel de la persona. El líquido contiene una pequeña cantidad de alérgenos. Después se valora si la persona ha sufrido alguna reacción cutánea a los alérgenos. Si es así, se pueden identificar los alimentos que causan alergia. El prick test resulta útil para detectar enfermedades donde intervienen los anticuerpos, es decir, alergias alimentarias.

Por otra parte, la determinación sérica de anticuerpos IgE consiste en un análisis de sangre para detectar reacciones inmunológicas en el cuerpo a cierto tipo de alimentos. Un aumento de anticuerpos IgE en sangre puede señalar una reacción de nuestro cuerpo a determinados alérgenos. Esta prueba se utiliza para identificar problemas de alergia, aunque se comercializa también para detectar alergias alimentarias. Sin embargo, tal y como os comentamos en el artículo «¿Son de fiar los tests de intolerancias alimentarias?» (https://www.alvumhealth.com/2020/01/23/son-de-fiar-los-tests-de-intolerancias-alimentarias-fiables/), la evidencia científica no respalda estos tests aplicados a las intolerancias alimentarias.

Dietas de exclusión

De entre las pruebas diagnósticas existentes, las dietas de exclusión son de las más importantes. Gracias a este tipo de dietas es posible descubrir qué alimentos afectan negativamente a cada individuo. Consisten en, inicialmente, evitar la ingesta de alimentos susceptibles de causar intolerancias. En consecuencia, los síntomas causados por éstas dejan de estar presentes.

Tras un período de eliminación, se vuelven a reintroducir todos los alimentos de forma gradual, prestando atención a la aparición de los síntomas que indiquen intolerancias. Para muchas personas no es necesario retirar todos los alimentos problemáticos. En muchos casos, sólo con disminuir su ingesta ya se percibe una mejora de los síntomas.

Endomicroscopia láser confocal

Se trata de una prueba bastante nueva que se hace en tiempo real. Se utiliza una herramienta endoscópica que da información sobre los posibles cambios que se dan en el intestino como consecuencia de una posible intolerancia. Es decir, permite valorar imágenes en directo de las células de nuestro intestino antes y después de tomar un preparado con sustancias que pueden desencadenar una respuesta anómala por parte del intestino. Si se detecta la presencia de pequeñas roturas del tejido intestinal o un aumento de las células de defensa del organismo, nuestro cuerpo está rechazando y luchando contra esa sustancia que le estamos dando, en vez de digerirla.

Este tipo de pruebas diagnósticas es bastante útil para detectar posibles intolerancias alimentarias. También puede resultar de ayuda en casos de síndrome de intestino irritable. Los inconvenientes principales son que se trata de una prueba muy invasiva y costosa, además de no encontrarse disponible en la práctica clínica.

Pruebas diagnósticas sin evidencia científica

Además de estas pruebas diagnósticas, en el mercado se encuentran muchos tests de intolerancias. Tras un análisis, estos tests ofrecen una lista inmensa de alimentos a evitar, según los resultados. Sin embargo, como os contamos en el artículo ¿Son de fiar los tests de intolerancias alimentarias?, muchos son de efectividad dudosa y carecen de aval científico, además de resultar muy caros.

El uso de estos tests puede perjudicar la salud más que favorecerla. Las discutibles listas de alimentos no recomendados que generan pueden levar a los usuarios a seguir tratamientos no adecuados e incluso perjudiciales para ellos. Por ejemplo, puede que se eliminen de la dieta alimentos valiosos nutricionalmente que se pueden comer sin ningún problema o simplemente reduciendo su cantidad, como la leche, cereales o ciertas frutas y verduras. Este tipo de limitaciones a la larga pueden provocar deficiencias nutricionales.

En definitiva, antes de realizar ningún test, es mejor acudir a un profesional para que éste evalúe la situación previamente y te recomiende uno de efectividad demostrada científicamente. Tenlo en cuenta sobretodo cuando se trate de pruebas diagnósticas por las que te piden grandes cantidades de dinero.

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Imagen de CDC en Unsplash.