Blog ALVUM

Hay muchas preguntas alrededor de la celiaquía, la intolerancia al gluten y otros problemas relacionados con este alimento.  

¿Es lo mismo ser celíaco que intolerante al gluten? Muchas personas creen que sí, pero se trata de dos problemáticas muy diferentes. En un post anterior ya hablábamos de qué es el gluten. También, que esta intolerancia es de las más sonadas actualmente, junto a la intolerancia a la lactosa. Pero empecemos por el principio.

La celiaquía

Se trata de una enfermedad crónica que se estima que afecta a alrededor del 1% de la población en Europa. Cuando se da una situación de celiaquía, el sistema inmune reacciona negativamente a la presencia del gluten, a veces incluso si se da en cantidades mínimas. Las personas celíacas no procesan las proteínas del gluten, por lo que al consumirlo se daña su intestino delgado. Este daño provoca en la persona fatiga, vómitos, diarrea, distensión abdominal y otros problemas.

La intolerancia al gluten

Hay personas que pueden ser intolerantes al gluten sin necesidad de ser celíacas. La diferencia es que los órganos del sistema digestivo de las personas intolerantes al gluten son normales. Es decir, el gluten no daña su intestino. Pese a esto, al ingerir gluten sufren diarreas, hinchazón abdominal y dolor de estómago, entre otros posibles síntomas. Es decir, el gluten les sienta mal. 

La sensibilidad al gluten

Además de la celiaquía y la intolerancia al gluten, las personas pueden tener sensiblidad al gluten. La sensibilidad al gluten presenta síntomas muy similares a los de la celiaquía. Sin embargo, si una persona con sensibilidad al gluten realiza pruebas diagnósticas para detectar la celiaquía, ésta le saldrán negativas. Por esta razón, se trata de una sensibilidad alimentaria muy difícil de detectar. En los casos de sensibilidad al gluten, la salud de la persona afectada mejora al eliminar el gluten de la alimentación.

Alergia al gluten 

En los casos de alergia al gluten, el sistema inmune considera las proteínas del gluten como nocivas para el organismo, aunque realmente no lo son. Esta alergia provoca erupciones cutáneas y prurito, inflamación e irritación de boca, congestión nasal, náuseas y problemas respiratorios. La diferencia con la celiaquía es que, al contrario que ésta, la alergia al gluten no destruye las paredes del intestino.

Como siempre, ante cualquier problema serio, te recomendamos consultar con tu médico. Para temas leves, y si sospechas que padeces una intolerancia, nuestro programa ALVUM intolerancias puede ayudarte. En solo 7 semanas tendrás una respuesta. Encontrarás más información sobre ALVUM Intolerancias en nuestra web.

 

Imagen de Jakub Kapusnak en Unsplash.