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Si eres intolerante al tomate, te presentamos algunos sustitutos.

Aunque parece imposible, incluso el tomate tiene sustitutos. Desgraciadamente, este ingrediente rey de nuestra cocina no sienta bien a todo el mundo. Si es tu caso, seguramente tienes una intolerancia o alergia alimentaria a las solanáceas.

Las solanáceas son una familia de verduras que puede generar problemas en algunas personas. Entre las solanáceas hay también  la patata, la berenjena y el pimiento. Según un estudio reciente de la Universidad Técnica de Munich, algunas variedades de tomate causan reacciones en hasta el 16% de la población. 

Sin embargo, el tomate a menudo se considera esencial en sofritos, salsas y guisos. Aquí te damos unos cuantos trucos para que puedas sustituirlo sin problemas. 

Regresando a las raíces

Hay que tener en cuenta que el tomate es un ingrediente relativamente reciente en nuestra cultura. No llegó hasta bien entrado el siglo XVII, y aún así durante un tiempo no se consideró apto para consumo humano. Esto significa que, durante siglos, se utilizaron otros ingredientes en la cocina tradicional en su lugar. En otras palabras, el tomate no es un ingrediente imprescindible, incluso en los guisos más castizos.

Para añadir acidez a los platos sin recurrir al tomate, puedes probar a echar un chorrito de vinagre a los sofritos. Si lo que quieres es que no se te pegue el sofrito mientras haces espaguetis, prueba a añadir un par de cucharadas del agua de cocer la pasta a la sartén. Cumple la misma función que el tomate troceado.

Añadiendo color a los platos

El tomate se utiliza para darle color a muchas ensaladas y platos fríos, y aquí hay muchas alternativas. Juega con sustituir el tomate por dados o rodajas de remolacha cocida, zanahoria, rábanos o uvas negras, y aliña con tu salsa preferida. Ya verás que te queda una ensalada deliciosa.

Si no toleras el gazpacho, experimenta con hacerte una sopa de remolacha fría con yogur o incluso un gazpacho de sandía. Tendrás un plato igualmente vistoso y lleno de sabor que además te sentará bien. Por otra parte, si toleras bien los pimientos, los pimientos rojos asados o los pimientos morrones son ideales. Troceados o incluso pasados por el túrmix son una excelente base para salsas y guisos.

El secreto del umami

Aunque no puedas comer tomate, hay otros ingredientes que pueden ayudarte a conseguir un delicioso sabor umami. Según lo que toleres y el plato que quieras preparar puedes experimentar con distintos productos. Échale un vistazo a la despensa: las hierbas como la salvia, el laurel o el romero añaden profundidad a arroces y estofados.  Por su parte, un poco de parmesano rallado da un toque saladito delicioso. También puedes recurrir a las anchoas, riquísimas troceadas en salsas.

Otro ingrediente muy versátil a la hora de sustituir el tomate son las setas, que por cierto son un alimento la mar de completo. Tanto si son frescas como secas, prueba a añadirlas a tu salsa o guiso para conseguir la carnosidad del tomate. Tanto si se trata de setas silvestres como de champiñones de supermercado, las opciones son muchas y muy ricas.

Verduras alternativas al tomate

En platos donde el tomate se consume entero, buenos sustitutos del tomate son la berenjena horneada o alcachofas al vapor. Por ejemplo, puedes hacer una lasaña combinando uno de estos ingredientes con hojas de pasta, queso y bechamel. Obtendrás una textura similar e igualmente deliciosa.

Si no eres gran fan de la calabaza y el calabacín, dales una oportunidad. Córtalos en lonchas de unos 2 centímetros y cocínalos al horno con aceite de oliva durante unos 50 minutos a 180 grados. Triturándolos después y añadiéndoles una cucharadita de caldo tendrás un sustituto excelente para salsas de todo tipo, incluso para pizzas.

En definitiva, no dejes que una intolerancia al tomate te impida disfrutar de la cocina. Así que ya sabes, ¡manos a la masa!

Si crees que tienes una intolerancia alimentaria, ALVUM Intolerancias puede ayudarte. Infórmate aquí.

Imagen de Shiro Yamamoto en Unsplash.