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La intolerancia a la lactosa en bebés

Hoy te hablaremos de la intolerancia a la lactosa en bebés.

Ya en post anteriores comentamos qué era la intolerancia a la lactosa. Recordemos que la lactosa es el azúcar que predomina en la leche. La intolerancia a la lactosa hace que nuestro intestino sea incapaz de digerir y transformar en glucosa (azúcar) y galactosa (azúcar simple). 

Pero ¿qué pasa si nuestro bebé tiene intolerancia a la lactosa? ¿Cómo lo sabremos? ¿Qué podemos hacer? Hoy damos una respuesta a todas estas preguntas. 

Los tipos de intolerancia a la lactosa

Existen distintos tipos de intolerancia a la lactosa. La principal es la que se produce cuando la lactasa del cuerpo se ve disminuida al ingerir pocos productos lácteos en la dieta. La secundaria es la intolerancia temporal que se produce por un daño intestinal, como por ejemplo un virus estomacal o una infección.

En bebés, la causa de la intolerancia a la lactosa es de un tercer tipo, la intolerancia a la lactosa congénita. Este tipo de intolerancia  se da cuando los bebés nacen sin lactasa o con cantidades muy bajas de lactasa.

Síntomas de intolerancia a la lactosa en bebés

Los síntomas más habituales de la intolerancia a la lactosa en bebés son diarreas, hinchazón y dolor abdominal, gases o flatulencias. También pueden indicar la existencia de problemas el llanto descontrolado, las náuseas y vómitos. Asimismo, en muchos casos  resulta evidente la pérdida de peso 

Alimentos con lactosa y sus alternativas

Hay múltiples alimentos que contienen lactosa, pero por suerte cada vez existen más alternativas para ellos. Los más presentes en nuestra dieta y sus alternativas para los bebés con intolerancia a la lactosa son los siguientes:

  • Leche: podemos sustituir la leche por leche sin lactosa, que puede encontrarse en cualquier supermercado hoy en día. 
  • Margarina: la podemos sustituir por mantequilla, aceites vegetales o crema para untar que no contenga lácteos. 
  • Queso: se pueden ingerir quesos bajos en lactosa, como por ejemplo brie o roquefort,  o sin lactosa, como queso de soja o de arroz.
  • Yogur: podemos encontrar yogures de soja o sin lactosa en el supermercado.

Otra de las preocupaciones que habitualmente surgen con los bebés intolerantes a la lactosa es  asegurar cómo el pequeño podrá el calcio que necesita sin ingerir lácteos.

Por suerte, la respuesta es muy fácil. Los vegetales de hoja verde oscura (espinaca, col, brócoli…), las legumbres y  algunos pescados como la sardina contienen grandes cantidades de calcio. Si tu bebé es intolerante a la lactosa, pueden resultar fuentes excelentes de calcio. 

 

 

Imagen de Michal Bar Haim en Unsplash.