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¿Sabías que las intolerancias alimentarias pueden derivar en desnutrición?

Quizás no se te había ocurrido antes, pero las intolerancias alimentarias más severas están relacionadas con el peligro de desnutrición.

Alrededor de un 25% de la población en España sufre una intolerancia alimentaria. En su mayoría las intolerancias son molestas, pero no suponen el peligro de las alergias alimentarias. Sin embargo, si las intolerancias severas no se diagnostican a tiempo, las consecuencias pueden ser graves.

¿Qué es la desnutrición?

La desnutrición aparece debido a un déficit en la ingesta de calorías o proteínas. Es un trastorno diferente de la carencia de vitaminas y minerales. Sin embargo, cuando las calorías son insuficientes, es muy probable que las vitaminas y los minerales también lo sean.

La desnutrición se puede desarrollar por diferentes motivos. Si se tiene un trastorno que impide la ingesta de ciertos alimentos o la absorción de los nutrientes necesarios para cubrir nuestras necesidades metabólicas se puede desencadenar una desnutrición.

En el caso de las intolerancias severas, la desnutrición puede darse si eliminamos algunos tipos de alimentos sin compensarlos. Asimismo, los síntomas gastrointestinales asociados con las intolerancias alimentarias pueden hacer que perdamos el apetito y que eso nos lleve a sufrir deficiencias metabólicas.

¿Cómo sé si tengo un problema de desnutrición además de mi intolerancia alimentaria?

Muchas veces notamos nuestros cambios de peso, por ejemplo debido a que estamos comiendo más o menos, estamos haciendo más deporte o seguimos una dieta especial. Sin embargo, las personas que padecen alguna intolerancia alimentaria son más propensas a sufrir este tipo de cambios.

¿Qué podemos hacer para reconocer lo que nos está pasando?  En general se puede sospechar que estamos sufriendo una desnutrición según nuestro aspecto y a partir de la bajada de peso. Notar la piel más seca y menos elástica o percibir que el cabello está más seco y se cae más rápido de lo habitual son signos claros de que algo en nuestra alimentación no está bien. Otro síntoma indicativo es sentirnos con menos energía o más cansados.

¿Qué hacer si tengo desnutrición?

Ante cualquier sospecha de desnutrición es esencial acudir a un profesional, como tu médico o nutricionista. Si esta bajada de peso y la debilidad asociada viene acompañada de signos intestinales, lo más probable es que sufras algún tipo de problema digestivo. Es esencial diagnosticarlo correctamente para poder tratarlo y asegurar tu recuperación.

Mientras tanto, deberías intentar cubrir esas deficiencias con alimentos ricos en proteínas y energía, como los cereales, las frutas y verduras o las carnes blancas. También en lo posible evita las grasas «malas» y los alimentos precocinados o procesados.

La desnutrición es un problema muy serio. Por ello es esencial que, ante la duda, actúes lo antes posible.

 

Imagen de Jamie Street en Unsplash.